El
periodismo ha dejado de ser lo que era hace al menos unas dos décadas, antes el
tener una suscripción a algún periódico o revista era por más que decirlo una actividad
o muy burgués o quizás muy intelectual, pues el gastar en envíos y compras
dotaba a pocos de la garantía de tener información útil y relevante en unos
cuantos días o meses.
Sin
embargo los tiempos y el valor que se le da a la información ha cambiado y este
texto engloba muchas de las cosas a las cuales el periodismo y las audiencias
han tenido que adaptarse en este siglo, las necesidades se convierten a cada
paso tecnológico en más exigentes, y los servicios mediáticos actuales han
perdido el control al punto de la humillación por su subsistencia.
Hackear
el periodismo más que enumerar técnicas para mejor, simplemente o para mi responde
a la pregunta de que hay que intervenir en la forma y la responsabilidad profesional
de las redacciones y publicaciones, los dueños de los medios sufren no solo
perdidas monetarias en lo que era la impresión, también en la credibilidad de
sus textos y reporteros; y aunque insista no enseña cuales serían las mejores prácticas.
Los
lectores actuales ya no pasan horas en dar vuelta a las paginas, no leen todos
los tabloides y mucho menos quieren gastar en los repartidores, las fotografías
han tomado vida, y cualquiera puede mostrar información, las secciones ya no
importan y ni siquiera son vistas, por completo, únicamente la noticia de interés
particular aparece por motores de búsqueda, en tan diversos lugares que
inclusive la veracidad del hecho pocas veces es discutible.
El
tráfico, la rentabilidad, la productividad y la reutilización de los contenidos
miden si son proyecto periodístico creo efectividad y valor, pero en internet
casi todo es manipulable y lo que no carece de valor y primicias, las
exclusivas lo son por poco tiempo casi midiéndolo en segundos, dando a cualquier
cosa ridícula el tono de importancia más alto.
Inclusive
la forma de escribir, de pensar e indagar ha cambiado para las propias editoriales
encausada por la columna vertebral del propio auditorio, los lectores y también
no usuarios han delimitado lo que se desea saber y como se desea saber, la manipulación
ideológica y existe solo para los que creen que existe, ahora los productos se
usan.
Lo
que si me deja claro es lo que menciona el autora mayor abundancia informativa,
mayor necesidad de selección, provocando no solo para el usuario un mar incoherente
y poco fiable de información, par a nuevas creaciones, sino para el propio
periodismo crear mayor confiabilidad y responsabilidad a la hora de trabajar.
Nunca
antes hubo tanta información, tantos medios, tanta audiencia y tantos roles protagónicos
y sobre todo barata la forma de crearlos, que el producir contenidos autocríticos
se convirtió más que una acción irresponsable, un rol de ejemplo, educación e ideología
y esto más que nunca no se puede desaprovechar a niveles tan altos como nos lo
dio la globalización.