Algo de interes semanal

jueves, 31 de octubre de 2013

Un mundo desbocado

A pesar de que como él lo marca en el principio de su libro los presagios se van cumpliendo y otros ya están más que rebasados, si hay que aclarar que aun la humanidad tiene fe en que se mantenga lo aparentemente “normal” en todos los ámbitos, como lo marca Giddens en la familia, en la democracia, incluso en el riesgo, la globalización y la tradición, todos los factores y las consecuencias van afectando a necesidad del individuo, el hombre pese a que suena y se lee difícil no ha tenido mayor problema a denigrarse, a cambiar y adaptarse, para satisfacer al otro, muchos lo nombran apertura, otros libre albedrio o porque no libertad, pero la libertad de uno solo termina al principio del pensamiento del vecino, la ciencia, la tecnología, los avances racionales, los tabús, no son más que el apago de muchos a hacer de la vida lo más cómodo posible, pero si se ve su transformación, muy por el contrario se vuelve más y más compleja.

Lo inesperado, las ganas de ganar, de autosatisfacernos, nos ha convertido como ya lo mencione en el párrafo anterior, en seres insatisfechos, infelices con lo que somos y con lo que podemos ser como lo diría una canción de José José, somos inestables y privilegiados que ahora se nos tome en cuenta nuestros sentimientos y emociones, pero el placer no lo es todo, aun no se dejan las creencias y la magia, la suerte y las complacencias de lo que la modernidad capitalista quiere, la economía y la política que conviene y debe convenir.

La globalización entiende el autor como todo lo que se hizo para que el estado- nación terminara, las instituciones concha cobraran vida ante la dominación, y las daciones supuestamente ahora fueran tomadas en cuenta por la sociedad, en definitiva no es agradable como lo dice el autor hablar de globalización, todos actualmente nos sentimos ofendidos de solo saber que somos igual que los otros, nos sentimos actualmente sin identidad y al mismo tiempo como los seres  elegidos para cambiar al mundo desde el sillón de nuestra casa, comiendo pizza y dando clic a una computadora que ni siquiera alcanzamos a visualizar como es que funciona o porque lo hace, somos parte del caos y queremos que alguien más se preocupe por arreglar el mismo.

A la pregunta que hace sobre el fundamentalismo y sobre si podría la humanidad sobrevivir a la inexistencia de lo sagrado, considero que no, no podríamos, al menos dos tercios de ella no, él porque es claro y el mismo nos da la respuesta tenemos cosas e ideas por la cuales vivir y morir, por las cuales tener una pareja y un trabajo, por las cuales cuidar a niños nuestros o adoptados, cada quien entenderá como sagrado lo que quiera lo que sí al menos para mí son aquellas cosas o ideas que nos hacen sentir bien con nosotros mismos y no nos deja llevar una culpa o un éxito vacío.

Para terminar el llamar desbocado al mundo considero que no solo es por las políticas o los deseos de los otros, es por nosotros mismos, por nuestro núcleo familiar o de amistad, la ”comunicación “ si es que así le podemos decir, puede unir o fragmentar cada vez con más intensidad lo que somos y creemos, no es lo mismo ahora mantener un matrimonio donde cada mujer u hombre tiene objetivos diferentes y no duda en hacerlos valer a pesar de ir contra cualquier cosa, sea incluso matar las ilusiones de sus hijos, al final cada quien vive como quiere, lo que si es            que tal vez hace años se habló de como seriamos si continuábamos así, ahora sería bueno preguntar si tal vez en algún punto nos veremos cómo fuimos por no saber decir pausa o stop a las cosas que no necesariamente tendremos que vivir.

DETERMINISMO E IMPULSO TECNOLOGICO


Es verdad que muchos decimos que la tecnología no nos controla y que cada uno es capaz de vivir una vida tan única, que ni siquiera nos atrevemos a copiar ni un poco de otros; sin embargo los impulso tecnológicos son cada día más notorios la relación entre la tecnología y la sociedad a través del tiempo, nos hacen ver que son muy pocas las personas que no se dejan guiar por las nuevas formas de acomodarse la vida, estos términos  fueron originalmente desarrollados por el historiador de la tecnología Thomas P. Hughes.

La sociedad interactúa,  no solo en conjunto sino desde que cada individuo nace , se enfrenta a cambios tan drásticos de cultura de parto, hasta la propia crianza y cuidados,  el determinismo tecnológico, afirma que la sociedad misma es modificada por la introducción de una nueva tecnología en un irreversible e irreparable manera, quizás algunos lo vean tan drástico como las maquinarias que remplazaron al obrero, o la televisión, porque no decirlo el automóvil o el internet, pero a pesar de que la sociedad se ha modificado gracias a estas nuevas maneras de ver la vida, pero la vida misma es la que les va creando importancia, tanta al punto de que nos hemos olvidado que todo lo que hacemos contrae consigo consecuencias muchas veces buenas, pero otras malignas al punto de atentar contra nuestro mundo y nosotros mismos.

La adopción ha tenido lugar, y la propia existencia de la tecnología significa que seguirá existiendo en el futuro, el determinismo social, afirma que la propia sociedad controla cómo se utiliza una tecnología y desarrollo, de modo que a través del tiempo  su uso se vuelve más frecuente e importante.

El determinismo ante lo anterior sostiene que todo acontecimiento tiene consecuencias tal vez predecibles y no se conciben, sin embargo así es el futuro y el humano es tan inestable como su propia mente, nos dejamos engañar incluso por nuestro subconsciente y nuestras propias fantasías, a pesar de ello considero que la tecnología no ha sido tan mala siempre y cuando sea renovada, tenga evolución en las necesidades del tiempo, la creación de malos entendidos y más las cultura eso existirá siempre, solamente nos toca estar seguros de que es lo que realmente necesitamos, en sociedad es difícil, pero en un núcleo más pequeño como la familia es más detallada la forma en la que se puede crear conciencia de los valores, y la espiritualidad que nos sigue aunque no muchos lo crean con un sentido de partencia, y supervivencia.